Qué preguntar a un desarrollador freelance antes de firmar
La checklist del cliente antes de arrancar un proyecto de sitio web: presupuesto, plazos, propiedad del código, mantenimiento. Firma sin sorpresas desagradables más adelante.
Elegir a un desarrollador freelance suele depender del feeling: la conversación fluye, el primer contacto genera confianza, y se firma. Ese feeling importa, pero no protege frente a un presupuesto poco claro, un plazo que se duplica sin avisar, o descubrir —demasiado tarde— que en realidad no eres dueño del código de tu propio sitio.
Estas son las preguntas que conviene hacer antes de firmar, y por qué cada una importa.
El presupuesto: qué debe cubrir con precisión
Un buen presupuesto no es solo un precio total. Detalla qué incluye, para evitar costes adicionales que aparecen a mitad de proyecto.
- El alcance exacto: cuántas páginas, qué funcionalidades (formulario de contacto, blog, multilingüe) y qué queda explícitamente excluido.
- El número de rondas de revisión incluidas: la mayoría de los proyectos definen un número fijo de rondas de cambios. A partir de ahí, suele facturarse aparte — mejor saberlo de antemano.
- Qué queda de tu lado: dominio, hosting, redacción de textos, fotos. Un presupuesto serio lo especifica por escrito, en lugar de que lo descubras a mitad de camino.
- Las condiciones de pago: un anticipo al inicio y el saldo a la entrega es la estructura más habitual, y la más sana para ambas partes.
Un presupuesto que cabe en una línea —«sitio web corporativo, 800 €»— no es un presupuesto, es una estimación. Pide el desglose si no lo tienes.
Los plazos: distinguir un compromiso de un deseo
Un desarrollador serio da un plazo realista, no uno optimista. La diferencia suele notarse en cómo lo plantea.
- Un plazo en semanas, no en días, salvo que el proyecto sea realmente mínimo. Un sitio web corporativo completo rara vez se construye en menos de tres o cuatro semanas, contenido incluido.
- Una cláusula sobre retrasos causados por tu parte: si los textos o las fotos llegan tarde de tu lado, el calendario se ajusta en consecuencia — es normal, y debe quedar dicho de antemano, algo que detallo en mi artículo sobre cómo preparar el contenido antes de un proyecto de sitio web.
- Hitos intermedios en lugar de una única fecha de entrega final: una maqueta aprobada para tal fecha, una primera vista previa en línea para otra. Esto permite seguir el avance sin esperar al final para descubrir un problema.
Si un freelance promete un sitio web completo en 48 horas a precio de ganga, rara vez es buena señal — ni por la calidad, ni por el seguimiento del proyecto.
La propiedad del código: la pregunta que se suele olvidar
Es el punto más olvidado, y sin embargo el más importante con el tiempo: ¿de quién es realmente el sitio una vez entregado?
- El código debe transferirse a ti en la entrega final, una vez pagado el saldo. Es la práctica normal para un sitio web a medida.
- Revisa los componentes de terceros: si el sitio usa un tema de pago, un plugin con licencia o una plataforma (Shopify, WordPress), la propiedad de esos elementos sigue reglas distintas a las del código escrito específicamente para ti.
- Pide acceso completo: hosting, dominio, repositorio de código si lo hay. Un desarrollador que se queda con esos accesos «para simplificar» te deja dependiente de él incluso después de la entrega.
- Desconfía del silencio sobre este tema. Un freelance que nunca menciona la propiedad no siempre lo hace por descuido.
Un sitio que no puedes gestionar técnicamente sigue siendo legalmente tuyo, siempre que quede por escrito — no dado por supuesto.
El mantenimiento: qué pasa después del lanzamiento
Un sitio web corporativo no es un objeto estático. Necesita un mínimo de seguimiento, y ahí es donde suelen empezar los malentendidos.
- Qué cubre la garantía inicial: la mayoría de los desarrolladores corrigen errores gratis durante un periodo definido tras la entrega (a menudo entre uno y tres meses). Pregunta la duración exacta.
- Quién se encarga de las actualizaciones técnicas: en WordPress, en particular, las actualizaciones de seguridad hay que seguirlas con regularidad. En un sitio estático esa necesidad es mucho menos frecuente, un punto que trato en mi comparativa de sitio estático vs WordPress.
- Cuánto cuesta una intervención puntual una vez terminada la garantía: cambiar un texto, añadir una página, corregir un problema visual.
- Si existe un contrato de mantenimiento, y qué incluye exactamente — mejor saberlo antes de necesitarlo con urgencia.
La checklist para llevar a la reunión
Antes de firmar, estas cinco preguntas cubren lo esencial:
- ¿El presupuesto detalla con precisión el alcance y qué queda excluido?
- ¿El plazo propuesto es realista, con hitos intermedios?
- ¿Se me transferirán íntegramente el código y todos los accesos (hosting, dominio)?
- ¿Qué cubre la garantía tras la entrega, y durante cuánto tiempo?
- ¿Cuánto cuesta una intervención una vez terminada la garantía?
Un desarrollador que responde con claridad a estas cinco preguntas, sin rodeos, suele ser alguien con quien el proyecto irá bien. Una zona gris en cualquiera de ellas merece investigarse antes de firmar, no después.
Hablemos de tu proyecto
¿Estás preparando un proyecto de sitio web y quieres un presupuesto claro, sin zonas grises en plazos ni en la propiedad del código? Cuéntame tu proyecto: respondo a estas preguntas desde la primera conversación, incluso antes de hablar de cifras.